jueves, septiembre 27, 2007

Nuevos Escritos

Mareo al insomnio mientras tu voz se replica entre espejos paralelos.
Desde lejos las noticias me susurran al oído un si bemol.

Entretanto, yo escribo para ver si pasa, para que el tiempo se esfume,
para que nada se me escape y la claridad me salve.
La imagen me acompaña como una sombra vieja que me corroe y oxida.

Y si todo se derrama por mis manos
yo me aferró a este afán empecinado de querer continuar.

Entonces con el monolingüismo habitual, abandono la prosa y vuelvo a mi costumbre de poeta enmascarada.

viernes, septiembre 21, 2007

Nuevos Escritos

Hoy por primera vez me pregunte por qué tenia en mi mente tan asociado el mate con mi abuela, absurdamente ella era ucraniana. Pero si me pongo a hacer memoria no recuerdo un solo día en donde ella no ingiriera esa bebida tan autóctona. Este pensamiento surgió mientras leía El común olvido de Molloy en La Giralda. Si alguna vez alguien me pregunta por como es un día perfecto para mi, creo que voy a responder el día de hoy.
Por qué es tan especial ya estará surgiendo el interrogatorio supongo. Fundamentalmente porque escape de la cárcel del trabajo y no porque fuera un feriado, por lo tanto, ninguna actividad estaba vedada. Todo comenzó con un almuerzo de comida marroquí en un lugarcito frente a Plaza Armenia, realmente exquisito. En una terraza ambientada y con el sol que se aparecía por momentos.
De ahí seguí camino por Santa Fe, disfrutando de esa libertad que te da la absoluta ausencia de la necesidad de llegar algún lugar. Camine parando en todas, todas las librerías. Llegando a Saenz Peña me metí en la Bond Street para luego seguir rumbo a Corrientes. Y terminar tomando un café con budín ingles en La Giralda, leyendo al mismo tiempo que observaba a los personajes del bar. Me sorprendió que aunque hayan pasado 12 años de la primera vez que entre a ese bar, los mozos sean los mismo y su aspecto igual. Creo que esa vez fue una noche con Fabián , creo, veníamos de ver una obra de teatro y él que sabia de esas cosas me llevo a tomar un café a La Giralda. Aun hoy después de tanto tiempo sigo imitando ese gesto que él me enseño.
Es raro pero en estos días de víspera la figura de Fabi estuvo muy presente, quizá porque aprendí muchas cosas de él, entre ellas como encantar a una mujer.
Definitivamente el día de hoy fue casi perfecto, y digo casi y no perfecto por tu ausencia.