lunes, noviembre 20, 2006

De la serie Escritos para T.

Visita a la laguna
Imagen en movimiento



Escena I
Vos, yo y tus hermanos.

Imagen fija el obturador dispara.
Como explicarte que no me alcanzaban los ojos para mirarte y admirarte junto a la pequeña ayer en la laguna.

Los silencios esta vez eran sanadores, la pequeña sutil relataba la historia.

Y si te lo digo, si por valentía o cobardía te lo digo, a lo mejor la vida se me aliviana.
Vivir sin miedo me dijiste, y eso quiero.

Escena II

Larga travesía a casa. Viaje que sano mis dudas. Camino a la meca del amor.

Y yo te lo digo, y por escrito, como un escribano, certifico mis palabras firmándolas con acciones.
Te digo, con el derrame lujurioso de mis ojos, con las marcas de la palma de mi mano, con este anillo inventado, con mis palabras inalcanzables y con las alcanzables también.
Con este canto y alabanza a vos, que inscribo y escribo en mi. Con todo eso, te digo, construyo mi templo de amor para que vengas a rezar en el por tu descanso en mi para que te refugies y me cobijes.

De la serie Escritos para T.

Tus ojos
en mi
cayendo.
Tu boca
mar calmo
recorriéndome.
Tu piel
Suave descanso
cubriéndome.
Tu respiración
Sol de Enero
penetrándome.
Tu cuerpo
sobre mi
abrigándome.

jueves, noviembre 16, 2006

Pequeña reflexión sobre los raros anillos de la vida.


Hoy la cinta de moebius se quebró y la paradoja temporal hizo que presente y pasado se encontraran en el mismo bar.
Hoy te cruzaste a mi vereda inesperadamente, arrebatándome, y sacudiendo el polvo de tu recuerdo.
De pronto las letras se me confundieron y ya daba lo mismo la luz o las tinieblas, lo lúgubre o la ternura, lo terrible y lo sagrado.
Hoy jugué al ajedrez con la confusión y me gano descaradamente.


Quiera o no siempre vuelvo a mi viejo reducto de palabras.


Pequeña reflexión sobre los raros anillos de la vida. II

Quien será esa alimaña que se apodero de mi y me corroe de incógnito.
Cual fue mi falta en la línea de mis antepasados que pago con mis manos desechas.

Eran dos cuerpos entrelazados degradándose de a poco bajo el acido de sus bocas. Liquido que derrama palabras y silencios que duplican las heridas.

Vuelve Alejandra a consolarme meciéndome entre sus letras.


Pequeña reflexión sobre los raros anillos de la vida. III


La paciencia inacabable de la hormiga entre mis solitarias ruinas.
En tu homenaje desato estas líneas de este texto ovillado.
Y con esta boca mía en esta noche de lluvia desatada canto por tu descanso entre los libros de mi biblioteca.

Hoy viniste a mi rescate, salvadora, con tus caricias de papel.